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No reprimas tus sentimientos

Licencia CC/XirannisX en Off
La tensión en el trabajo, en casa o con las amigas puede provocar situaciones de estrés y ansiedad a fuerza de contener y callar nuestros sentimientos. Esta tensión acumulada puede ser contraproducente a nivel psicológico, afectivo e incluso físico. Si sigues leyendo te darás cuenta de que no es bueno reprimir los sentimientos.
Los sentimientos que se reprimen pueden ser los más básicos, un motivo de enojo o frustración, que con el tiempo se pueden ir complicando, consiguiento un efecto bola de nieve que se ha ido agrandando con el tiempo y cuya solución se ha complicado.
La represión de los sentimientos pueden convertir a una persona tranquila en agresiva, intranquila, nerviosa e insatisfecha. Una preocupación de este tipo provoca situaciones de ansiedad que pueden somatizarse: bajada de defensas, insomnio, erupciones dermatológicas, migrañas, etc.
La solución es sencilla en la teoría pero algo más difícil en la práctica. Hay que hacer un esfuerzo por exteriorizar estos sentimientos, sobre todo cuando pueden suponer un problema. La comunicación es un factor fundamental, pero no hay que olvidar que los problemas no siempre son culpa de los demás. Algo de autocrítica puede ayudar a relativizar y comprender a los demás y nuestras propias sensaciones.









